FRANCIA CREA UN MAPA VIVO DE LA BIODIVERSIDAD MEDIANTE SATÉLITES E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La región de Occitania pondrá en marcha uno de los programas de seguimiento ambiental más avanzados de Europa

La región de Occitania pondrá en marcha uno de los programas de seguimiento ambiental más avanzados de Europa, combinando observación por satélite, inteligencia artificial y trabajo de campo para anticipar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas.
La pérdida de biodiversidad se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo. A medida que el cambio climático, la urbanización y la actividad humana transforman el territorio, las administraciones públicas se enfrentan a una dificultad creciente: comprender qué está ocurriendo realmente en los ecosistemas y cómo evolucionan para poder actuar a tiempo.
Con este objetivo, la región francesa de Occitania ha lanzado uno de los proyectos de cartografía de biodiversidad más ambiciosos de Europa. Durante los próximos tres años, combinará observación por satélite, inteligencia artificial y trabajo de campo para crear un mapa dinámico de los hábitats naturales de la región y seguir su evolución casi en tiempo real.
El proyecto abarcará cerca de 72.000 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a unos diez millones de campos de fútbol, e incluirá bosques, humedales, praderas, paisajes agrícolas, ecosistemas costeros y espacios verdes urbanos. El resultado será una herramienta de seguimiento ambiental capaz de proporcionar información actualizada para orientar las políticas de conservación de la biodiversidad, adaptación al cambio climático y planificación territorial.
La iniciativa está liderada por CLS, empresa especializada en observación de la Tierra y participada por la Agencia Espacial Francesa (CNES), junto con las consultoras ecológicas BIOTOPE, ECO-MED, ENVOLIS y NATURALIA.
Tecnología espacial al servicio de la naturaleza
Uno de los aspectos más innovadores del programa es la integración de diferentes fuentes de información para obtener una visión más completa del estado de los ecosistemas.
Las imágenes procedentes de los satélites Sentinel de la Agencia Espacial Europea (ESA), junto con datos climáticos, geológicos, topográficos y ambientales, serán analizadas mediante modelos de inteligencia artificial capaces de identificar y clasificar cientos de tipos de hábitats naturales.
Sin embargo, los responsables del proyecto subrayan que la tecnología no pretende sustituir el conocimiento científico de los especialistas, sino ampliar su capacidad de análisis y observación.
Para ello, cerca de 30 botánicos realizarán unas 700 jornadas de trabajo de campo durante seis meses, recopilando información que permitirá entrenar, validar y mejorar continuamente los modelos de inteligencia artificial.
El resultado será una nueva forma de inteligencia ambiental que combina la capacidad de observación global de los satélites con la precisión del trabajo científico sobre el terreno.
Una inteligencia artificial más eficiente y responsable
El proyecto también destaca por su apuesta por una denominada «IA frugal», un enfoque que busca minimizar el consumo de recursos computacionales sin renunciar a la calidad científica de los resultados.
Frente a los grandes modelos de inteligencia artificial que requieren enormes capacidades de procesamiento, CLS ha desarrollado una metodología específica para aplicaciones ambientales basada en utilizar únicamente la potencia de cálculo necesaria para alcanzar resultados robustos.
Según Karim Mehah, responsable de Medio Ambiente y Clima de CLS, el debate sobre la inteligencia artificial debería centrarse no solo en su impacto ambiental, sino también en los beneficios que puede aportar cuando se diseña de forma responsable.
“En este proyecto utilizamos una inteligencia artificial frugal para comprender y proteger la biodiversidad a escala regional. Al combinar observación por satélite, experiencia ecológica y aprendizaje automático específico, podemos generar información ambiental de gran valor manteniendo la coherencia con los objetivos de sostenibilidad que pretendemos apoyar”, explica.
Una herramienta para anticipar el futuro
Para Carole Delga, presidenta de la Región de Occitania, la iniciativa supone una inversión estratégica para proteger el patrimonio natural y mejorar la resiliencia del territorio frente al cambio climático.
La responsable regional destaca que esta herramienta permitirá anticipar mejor los impactos climáticos, gestionar de forma más eficiente la artificialización del suelo y apoyar un desarrollo territorial más sostenible y responsable.
Más allá de Francia, el programa puede convertirse en un modelo de referencia para otras regiones europeas y del mundo interesadas en disponer de información actualizada y precisa para la toma de decisiones ambientales.
En un contexto de acelerada pérdida de biodiversidad y creciente incertidumbre climática, la experiencia de Occitania demuestra cómo la combinación de tecnología espacial, inteligencia artificial y conocimiento científico puede transformar grandes volúmenes de datos en acciones concretas para la conservación de la naturaleza y la adaptación de los territorios a los desafíos del siglo XXI.




