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Misteriosas muertes de manatíes en México incentivan investigaciones

Varios especímenes han sido encontrados sin vida en humedales del Golfo en el transcurso del año.

En los humedales pantanosos del sur de México, autoridades e investigadores están luchando para explicar la muerte de decenas de manatíes, los gruesos mamíferos marinos que alguna vez fueron confundidos con sirenas según las leyendas y los relatos de los marineros y navegantes.

Los pescadores que navegan por las aguas fangosas de la costa del estado Tabasco han descubierto desde mayo al menos 28 manatíes antillanos -también conocidos como vacas marinas- muertos a lo largo del río Bitzal y arroyos cercanos. La causa de las muertes sigue siendo un misterio. Los lugareños informan muertes de peces en el río y culpan a las aguas contaminadas en un área cercana a los proyectos de perforación en tierra y mar operados por la petrolera estatal Pemex, que sostiene que los análisis no muestran contaminación en el área.

Otros científicos se preguntan si las muertes de los animales, que dividen su tiempo entre el océano y los ríos continentales, están relacionadas con cambios más amplios en el clima y el aumento del nivel del mar. “Más allá de la preocupación por la especie, te dice que algo está pasando con el medio ambiente”, dijo David Gonzalez-Socoloske, ecólogo de mamíferos tropicales de la Universidad Andrews, una pequeña universidad privada ubicada en Berrien Springs, Estados Unidos.

Al otro lado del Golfo de México, en Florida, 92 manatíes murieron desde enero en un área donde el crecimiento de algas microscópicas ha causado una especie de ‘marea roja’ dañina, de acuerdo con la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida.

Sin embargo, el mismo tipo de algas, que solo crece en el agua de mar, no puede crecer en el agua dulce de Tabasco donde los manatíes han muerto, dijo Ricardo Aguilar, de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), un grupo de defensa de la vida silvestre. “La única relación es que los animales que están muriendo son manatíes”, dijo Aguilar.

Desesperados por evitar más muertes mientras investigan los motivos, las autoridades de vida silvestre en México han prometido capturar y trasladar unos 30 de estos herbívoros a una reserva natural cercana. Pero capturar un manatí, que puede pesar hasta 1,100 libras (500 kg), es difícil, dijo Leon Olivera-Gómez, especialista marino de la Universidad Autónoma de Tabasco y científico principal de la misión de rescate.

Antes de la captura, Olivera-Gómez dijo que los científicos usan el sonar para localizar al animal, y luego un grupo de unas 20 personas en botes de madera lo rodean y lo atrapan con grandes redes de pesca. Hasta el momento, los científicos han atrapado a solo dos adultos y una cría.

“Los pescadores que navegan por las aguas fangosas de la costa del estado Tabasco han descubierto desde mayo al menos 28 manatíes antillanos muertos a lo largo del río Bitzal y arroyos cercanos”

Población Vulnerable

Olivera-Gómez dijo que se cree que alrededor de 500 manatíes, relacionados de manera lejana con los elefantes, viven en los canales de agua de Tabasco. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, un grupo líder en la conservación de la vida silvestre, describe a la población como vulnerable. Las muertes de manatíes ponen de relieve las amenazas a los humedales de las tierras bajas del Golfo que, históricamente, se han definido por las lluvias estacionales y los períodos de sequía que, según los científicos, se volverán más extremos a medida que suban los niveles del mar.

Los cambios climáticos, agregó Gonzalez-Socoloske, pueden hacer que animales como los manatíes sean menos resistentes a los patógenos causantes de enfermedades.

En tanto, Pemex señaló que las pruebas en todo el distrito de Macuspana no han mostrado derrames de la actividad petrolera. CONAGUA, autoridad de aguas de México, recolectó en julio muestras de la laguna Bitzal y dijo que el agua no contenía niveles lo suficientemente altos de petróleo, metales o pesticidas para explicar las muertes.

Sin embargo, Dennis Potenciano, de 43 años, líder de la cooperativa pesquera de Macuspana, hogar de unas 700 familias de pescadores, dijo que la contaminación del petróleo ha matado a numerosos peces y ha hecho que el agua no sea potable. “El Gobierno no nos dice nada”, dijo. “Nos tratan como si fuéramos analfabetos” dijo el hombre que junto con unos amigos encontró 12 manatíes muertos, alertando sobre la misteriosa epidemia que tiene en vilo tanto a la comunidad científica como a los navegantes quienes, a diario, conviven pacíficamente con los grandes mamíferos acuáticos.

Un preocupante caso que roza lo novelesco y evidencia el ilimitado daño que pueden causar los diversos cambios en los ecosistemas de la actualidad.

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