Mueven un faro de 120 años y 720 toneladas por salvar un destino turístico

Mueven un faro de 120 años y 720 toneladas por salvar un destino turístico

Faro Rubjerg Knude (Foto: Wikipedia Commons/ John Nuttall from Hampshire, United Kingdom).

Un faro de 120 años de antigüedad y unas 720 toneladas de peso fue puesto sobre una plataforma con ruedas y trasladado sobre rieles 70 metros tierra adentro para alejarlo de la orilla del acantilado al Mar del Norte, donde corría riesgo de caer.La estructura se ubica en una duna de la costa norte deDinamarca, pero la erosión de la arena a causa de los vientos amenazaba con arrojarlo al mar. Finalmente ha sido salvado en una complicada operación de traslado.

El Rubjerg Knude es un faro según algunos algo abandonado que se encuentra en la isla de Vendsyssel-Thy, en Dinamarca, entre las poblaciones de Lønstrup y Løkken del municipio de Hjørring. Fue construido en 1899 en la parte alta de una colina, a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Los barcos detectaban su luz desde una distancia de unos 40 kilómetros.

Sin embargo, las tormentas fueron amontonando arena ante el faro, hasta tal punto que en 1968 su luz dejó de ser visible. El faro funcionó como museo hasta 2002, año en que la duna terminó por sepultar algunos de los edificios anexos. Sin embargo, el faro nunca ha llegado a quedar enterrado por la arena. El faro de 23 metros de altura inicialmente estaba a unos 200 metros de la costa y, para el momento del traslado, a solo seis. De seguir ese ritmo, caería al mar en 2023.

El faro, ubicado en la península de Jutlandia y una de las atracciones turísticas de Dinamarca, fue trasladado con mimo y cuidado para salvaguardar su integridad.

La ministra danesa de Medio Ambiente, Lea Wermelin, calificó el faro como “un tesoro nacional”, según algunos medios, en un intento de justificar los más de 745.000 dólares (672.500 €) gastados por su cartera para salvarlo. Boelt y la ciudad de Hjørring también contribuyeron a la financiación del traslado.

Se había previsto que la operación de traslado duraría unas 10 horas, estimando una velocidad de ocho a 10 metros por hora para poder “calibrar el sistema hidráulico” que lo movía. La mudanza del faro Rubjerg Knude fue seguida atentamente en directo por miles de personas, estudiantes y vecinos de los pueblos cercanos. También fue retransmitida en directo por las agencias de noticias danesas, por lo que se convirtió no solo en un espectáculo mediático local o nacional sino internacional, y a través de las redes sociales, especialmente Twitter.

Todavía atrae a más de 250.000 visitantes cada año. Sin duda, con la publicidad recibida, serán muchos más.

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