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Las míticas rutas de los Alpes están desapareciendo por el calentamiento global

El alpinista Gaston Rébuffat en los Alpes. Esta imagen fue una de las seleccionadas por Carl Sagan para enviar al espacio dentro de las sondas “Voyager”. Tomado del Pinterest Miss Adventure Pants.

Los clásicos caminos marcados por alpinistas como Gaston Rénbuffat están sufriendo drásticas transformaciones por el alza de la temperatura en la alta montaña. Tres de las rutas míticas delineadas en los setenta han desaparecido.

“El mejor alpinista es un alpinista vivo”. Esa es una de las frases más recordadas de Gaston Rénbuffat, el hombre que conquistó la montaña más mortífera de los Alpes conocida como la cara norte del Eiger. Ascendió otras seis caras de esta cordillera, convirtiéndose en el primero en lograrlo entre los años 1931 y 1938. Y, como si fuera poco, abrió nuevas rutas sobre cumbres como el Mont-Blanc. Para él, fallecido hace 34 años, el alpinismo era vivir “entre el cielo y la tierra”. Hoy, con el cambio climático arrasando todo a su paso, este personaje estaría de luto: un nuevo estudio científico demuestra que varios senderos inaugurados por este famoso alpinista están desapareciendo.

Video de Gaston Rénbuffat mientras ascendía rutas míticas de los Alpes como las montañas Petit Dru, las Grandes Jorasses, el Eiger o el Cervino. / Tomado de Youtube

Esa fue la conclusión a la que llegaron investigadores de la Universidad de Grenoble Alpes (Francia) después de analizar el estado de 95 rutas clásicas, registradas por el mismo Rénbuffat en su libro El Macizo del Mont Blanc: Las 100 mejores ascensiones. Los testimonios de 31 guías de alta montaña y alpinistas sirvieron para determinar cómo el calentamiento global las ha transformado. 

En esas entrevistas, los autores encontraron que 93 de las rutas estudiadas han sido afectadas, 26 de ellas han sufrido una transformación drástica y tres desaparecieron por completo. Las causas, que suman 25, responden en su mayoría a derrumbamiento de pedazos de roca gigantes, un fenómeno impulsado por el alza de las temperaturas a tal altura. 

La explicación está en el permafrost. Se trata de la roca enterrada en las zonas altas, la cual se concentra por debajo de los cero grados y actúa como un tipo de cemento para las cumbres. El lío con este material es que, todo el que se encuentra a más de 3.000 metros, está sufriendo un derretimiento desde los últimos años. “Al derretirse ese hielo las paredes se vienen abajo. Desde 2007 se han registrado 800 desprendimientos de más de 100 metros cúbicos de roca en el macizo del Mont Blanc”, le contó Jacques Mourey, coautor del estudio, publicado en Arctic, Antarctic and Alpine Research al diario El País de España. 

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