Lo barato, siempre sale caro: Vale para algo la planificación turística?

Lo barato, siempre sale caro: Vale para algo la planificación turística?

Me
sorprende descubrir que todavía se estudia a nivel universitario temas tan poco
transcendentales como la planificación del territorio con vocación o
aspiraciones turísticas y me lleva a mis orígenes de porque incursione en este
sector, que necesita de un entorno físico (Natural, Rural,…), y humano
(cultural y social) para desarrollar su actividad siempre productiva.

Si
se habla de empresas turísticas y más de cierto tamaño, nadie se extrañaría la obligación
de planificar estratégica y operativamente su corporación para asegurar  sus objetivos, es decir su éxito o al menos
predecir escenarios adversos anticipándose o preparándose para una reacción rápida
y contundente. ¿Es esto cierto, verdad?

Pues
extrapolando este modelo de desarrollo, la pregunta es porque cuando se habla de
territorio, de patrimonio natural, cultural y social, no se aplica lo mismo, ya
que se está gestionando un espacio con recursos, empresas, personas,
infraestructuras, etc. y sin embargo parece que no es necesario planificar, ni
tener unos objetivos claros que cumplir.

Dibujando
una caricatura, que suelo usar en mis seminarios, se construye primero la casa,
sin pensar quien la habitara, donde se pondrá, como se aislara, su posibles
impactos, accesos, localización y un largo etcétera. Pero después de
edificarla, si se tiene en cuenta mucho, el diseño de exteriores, interiores,
mobiliario, decoración,  no importando
mucho el coste de paliar las deficiencias que se encuentran, como la
energética, accesos, etc.. Eso si, se buscan los profesionales que puedan
comercializar su alquiler o venta, ya que al no diseñarse en función de una
demanda objetivo, habrá que vender a quien pueda comprar y cuantos más mejor.
al fin y al cabo cuando el recurso se agote, tocara buscar otro mejor. Claro
que un entorno natural es imposible deslocalizarlo!! al menos por ahora?

Creo
que no es necesario ser alguien muy brillante para evaluar el coste de la no
planificación y seguir teniendo unos sobre-costes elevadísimos porque sobre todo,
son gastos públicos que parece no son importantes. Y si no, imaginen el clásico
pueblo que presume de su turismo, porque organiza unas fiestas anuales o
semestrales, capaces de atraer 20 o hasta 100 veces su población local, ya que
entienden que es un buen negocio, muy mediático y que ayuda a posicionar dicho
municipio en el mapa turístico.

Lo
que suele ocurrir es que cuando luego se analizan los resultados netos de este
tipo de eventos, por ejemplo, los costes suelen superar con creces los
ingresos, la experiencia resultante es positiva para el público que no se
desea, ya que su nivel de consumo es mínimo y sus residuos e impactos en el
medio natural y urbano son muy elevados, provocando un posicionamiento turístico,
que justo va en contra de aquel que se pretendía obtener. La gran mayoría de responsables
locales, desean un turismo de calidad (Que gasten como 5 estrellas), exclusivo,
que aprecien la autenticidad, gastronomía, etc. Algo que obviamente está muy,
muy lejos de haberlo alcanzado, ya que no existe esa oferta.

Esto
ahora podría también denominarse sobre-saturación turística, pero que nunca
nadie le había puesto nombre.

Existe
un dicho que lo podría resumir: “al final, lo barato, siempre sale
caro”

Y
como no hay nada planificado, los objetivos no existen y no se pueden cumplir y
es obvio que el nivel de calidad que se imaginan, jamás podrá alcanzarse, pero
gastaran su presupuesto en unas fiestas o eventos más grandes y contratar a
profesionales de la comunicación y publicidad para captar más demanda, algo no
tan difícil de conseguir.

Existe
un dicho que lo podría resumir y asociado a la caricatura de la construcción de
una casa: “al final, lo barato, sale
muy caro”

Durante
estas semanas está apareciendo diferentes imágenes y videos sobre la saturación
turística, que no montañera, del Everest, el que siempre fue icono de la alta
montaña. Un lugar que fue prístino, es actualmente no solo un basurero de todas
las expediciones, un cementerio de alpinistas caídos en las ascensiones, sino
ahora también está siendo invadido casi por masas de turistas, que quieren conseguir
esa experiencia, antes única, y claro su selfie
en una de las cimas más cotizadas del planeta.

Quizás
por esa misma razón, cosas como el cambio climático, biodiversidad,
turismofobia, etc. no son relevantes

¿Se
podría haber evitado esta situación tan negativa? Por supuesto que sí.
Planificando dicho territorio-destino, sabiendo que resultados netos se desean,
ahora podría ser un lugar emblemático. Porque lo que ocurre en Everest como en
muchos otros lugares es algo que se puede prevenir muy fácilmente. Y si no, piensen
en un destino no lejano como es Bután.

Parece
que existe una especie de pensamiento generalizado en turismo que la
planificación no es necesaria y es solo cuestión de regulación por el mercado,
y se trata solo de saber jugar bien las reglas de juego de la oferta y demanda.
El resto es intranscendente.

Quizás
por esa misma razón, cosas como el cambio climático, pérdida de biodiversidad,
turismofobia, etc. no son tampoco relevantes.

Que
lastima!

Arturo Crosby

Editor

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