Puede la gastronomía salvar la despoblación rural?

Puede la gastronomía salvar la despoblación rural?

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Cuando se trata de definir un segmento turístico en función de la demanda, lo lógico es hacerlo acorde a la motivación principal del consumo o en este caso del viaje y por tanto si hablamos de turismo gastronómico, debería ser la gastronomía la motivación principal.

Los datos que se recogen en este articulo de Ostelea, hablan de que el 12.7 % de los turistas internacionales que llegan a España lo hacen por la gastronomía, es decir unos 8,3 millones de consumidores, con un gasto casi de 9.000 millones de euros (2014) y en crecimiento constante.

Vds. pueden leer el informe, pero pongo en duda los datos en lo referido a la motivación por el consumo de producto turístico, ya que existe una clara diferencia entre tener a la gastronomía como motivación principal o que ésta sea una parte del producto turístico o reclamo, como creo es la realidad. (Una de las motivaciones principales).

Les hago una pregunta: A mí me fascina la gastronomía tailandesa y la francesa, pero no compraría un viaje a Bangkok o Paris por la comida, aunque sin duda, una vez allí, buscaría sitios donde disfrutar de esas comidas. ¿Y Vds.?

Por sentido común, una minoría de turistas internacionales, viajarían cientos y miles de kilómetros y días, para disfrutar de una comida, por muy buena que sea, ya que entre otros motivos, los días tienen 24 h., que obviamente no se gastaran en comer y beber.

Más bien la gastronomía es una variable muy relevante a la hora de escoger un destino, un producto, y una experiencia.

Pero sin duda alguna la clave del #turismogastronomico es el mercado domestico, que en el caso de España, los datos que recoge el articulo de Hosteltur, afirma que 3 de cada 4 españoles viajan motivados por la gastronomía, cosa que está muy justificada, tanto por la cultura, como por la gran y variada oferta que existe en todo el país.

Según dicho informe, el 63% de los turistas españoles (No se si se refiere a turistas o también excursionistas), afirma que la gastronomía realmente les influye en la decisión de viajar a un destino, mientras que un 30 % dice que es su principal motivo.

Siempre se ha dicho eso de viajar a esta zona o este pueblo, porque se come muy bien, pero la mayoría de las veces coinciden con viajes de 1 día o fines de semana. Pero claro combinándolo con temas culturales, de naturaleza, eventos, etc.

La mayoría de estos turistas gastro, buscan restaurantes tradicionales (89 %), mientras que algo más del 50% prefieren los gastro-bares, donde se ofrece alta cocina, pero en formato pequeño.

Quizás la gastronomía en sus diferentes vertientes podría ser una de las vías para afrontar el despoblamiento rural en los países del Sur de Europa, donde sus pueblos destacan por su riqueza en cocina y caldos (vinos, cervezas, licores, etc.).

Pero hay algo que no se explica bien, aunque admito que en la ultimo V Foro Mundial de turismo Gastronómico en Donostia, ya se menciono y enfatizo, claramente.

Por una parte, si se habla de cocina, gastronomía, vinos, etc. y se quiere incorporar al producto y experiencia turística, no cabe otra que definir toda la cadena de valor y producción, así como todos los actores (skateholders) involucrados, desde los  recursos naturales, culturales, historia, paisajes, productores locales, transformadores, distribuidores hasta el restaurante, tienda y consumidor final, sin olvidarnos claro de los alojamientos y servicios de animación turística.

  Si se quiere garantizar un producto gastronómico de calidad, debe de asegurarse todo el proceso, desde el recurso, productor local,…hasta el consumidor final

Y por otra parte las grandes tendencias de la demanda #foodie, que apuestan cada vez mas fuerte por una cocina basada en vegetales, vegana, saludable, local, donde se combine lo tradicional con lo innovador, es decir un buen chuletón de ternera, pero con ganado certificado con alimentación orgánica y tratamiento de bienestar animal, combinándose con otros elementos innovadores y presentados con realidad aumentada, por ejemplo. Los vinos y cervezas orgánicas, apuestan por la innovación, pero cuanto más verde, mucho mejor.

Si estos conceptos de cadena de valor gastronómica se le suma el entorno natural y cultural, la historia y la innovación (incluyendo la tecnológica), con una gestión sostenible y cada vez mas “verde”, podría re-inventarse el desarrollo de muchos núcleos rurales y no basarse solo en el 25 % de ocupación turística, atrayendo además talento y creando escuela.

Como bien dijo Obama, para conseguir algo hay que comenzar dando un primer paso, aunque sea pequeño.

Buen viaje y buen provecho,

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org

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