Madeira, el destino que se reinventa con sostenibilidad y naturaleza
Una isla en mayúsculas de montañas y acantilados

Madeira pertenece a la región biogeográfica de la Macaronesia, junto con Azores, Canarias, Cabo Verde e Islas Salvajes (que pertenecen a Madeira).
Una isla europea (frente a la costa de Marruecos), pero con un ecosistema y paisajes de origen volcánico muy diferentes al continente europeo y al norte de África. Y, al mismo tiempo, muy diferente al de las otras islas macaronésicas, tanto en paisajes como en cultura.
Lo cierto es que la insularidad favorece la diferenciación y eso hace que cada destino insular sea único, especialmente si no se ha apostado por un turismo convencional, masivo y homogéneo de sol y playa, como es el caso de Madeira.
Permítanme puntualizar mis cinco puntos que definen este destino como un territorio único:
Una isla de “lujo”, por su autenticidad, majestuosidad y exuberancia, que asegura una experiencia memorable. (“verificado”).
Madeira es un conjunto geomorfológico único, con paisajes montañosos que descienden al Atlántico en acantilados impresionantes.
Un clima de eterna primavera, y muy variable en apenas pocos kilómetros, ya que pasamos de 0 metros hasta 1.860 m de altitud (Pico Ruivo), en un espacio de 57 km de largo (de este a oeste) y 22 km de ancho (de norte a sur).
Una isla con sabor e identidad propios, con una cocina atlántica popular y vanguardista, pero también con un vino propio y único, muy valorado a nivel mundial.
Y sí, es una isla con paisajes de litoral muy atractivos, pero hay que destacar la grandeza de sus montañas, que se pueden descubrir a través de su gran red de senderos.
Cómo descubrir su naturaleza: levadas, senderos y cetáceos
Pocas islas del mundo concentran tanta diversidad senderista en tan poco espacio. Más de 30 rutas oficiales PR principales.
Cientos de kilómetros de caminos y levadas transitables, y más de 2.000 km de canales de levada (no todos senderizables).
Las levadas son canales de irrigación construidos desde el siglo XV para transportar agua desde las zonas más húmedas del norte y centro montañoso hacia áreas agrícolas del sur.
Con el tiempo, los caminos de mantenimiento junto a esos canales se convirtieron en una red excepcional de rutas peatonales, que hoy se utilizan para el turismo de senderismo.Tipología de rutas en Madeira
Levadas clásicas (para senderismo suave o medio), que recorren canales de agua entre bosques, túneles y laderas. (Levada das 25 Fontes, Levada do Caldeirão Verde).
Senderos de montaña (PR), para senderistas experimentados: rutas de alta montaña con algunos desniveles fuertes. (Pico do Arieiro, Pico Ruivo).
Caminos costeros y acantilados, con senderos panorámicos junto al mar. (Vereda da Ponta de São Lourenço).
Bosque de Laurisilva y rutas ecológicas: recorridos interpretativos en ecosistemas reconocidos por la UNESCO.
Información sobre los senderos y levadas: estado, cierres y reservas
Algunas rutas (senderos o levadas) tienen restricciones de visitantes, por lo que se ha incluido un sistema de gestión de visitas (portal web móvil SIMplifica) y el pago de una tasa de 4,5 €.
Esos 4,5 € van directamente a financiar mantenimiento, seguridad y protección ambiental. La recaudación potencial anual puede situarse fácilmente en varios millones de euros.
Por tanto, para asegurar la visita a estas rutas es conveniente planificar con antelación. Para hacer reservas, este video lo resume rápido. Y para averiguar el estado de las rutas y toda la información, se recomienda este link: Lista oficial de senderos y estado en tiempo real, así como la Red oficial de Percursos Pedestres Classificados (IFCN )
Y, por supuesto, una isla atlántica tiene la posibilidad de ofrecer avistamiento de cetáceos (calderón, varias especies de delfines, cachalote y, a veces, rorcual de Bryde, rorcual común, hasta orcas y ballena jorobada), gracias a las diferentes empresas que organizan tours desde Funchal.
¿Es Madeira un destino con gestión turística sostenible?
Madeira ha sido reconocida por EarthCheck, uno de los sellos más conocidos en gestión sostenible de destinos. La propia entidad la presenta como ejemplo de stewardship responsable.
Una parte muy relevante de Madeira está protegida mediante el Parque Natural de Madeira y otras áreas de conservación. Especialmente destacan los bosques de Laurisilva, Patrimonio Mundial de la UNESCO, uno de los grandes activos ambientales de la isla.
La isla no ha apostado por un turismo masivo, orientado al sol y playa convencional, sino por otro modelo más integrado en el territorio y, por tanto, más respetuoso con el entorno natural. Prácticamente se puede decir que el núcleo con mayor concentración turística está en Funchal, a la vez que existe un importante número de alojamientos diseminados por el resto del territorio.
Ha desarrollado una importante red de senderos y levadas regulada para evitar saturación y, por tanto, mejorar la experiencia del viaje, generando un aprovechamiento sostenible del territorio y reduciendo el impacto negativo mediante el control de los flujos de visitantes.
También hay que mencionar una apuesta creciente por energías renovables y gestión insular: eficiencia hídrica, gestión de residuos y movilidad más limpia (en desarrollo), aunque es complicada por la orografía montañosa y el gran número de vehículos circulando (locales y turistas), especialmente en temporada alta. No obstante, existen planes para gestionarlo de forma más eficaz.
Madeira, aun siendo un destino maduro, ha sido capaz de preservar su identidad local, conservando su agricultura tradicional, mercados locales, gastronomía, fiestas populares y una increíble estampa de paisaje agrícola en terrazas.
La estrategia de la isla ha marcado metas concretas hacia 2030, entre ellas: 55 % de electricidad con renovables, reducción del 55 % de emisiones, reducción del 45 % de combustibles fósiles, mejora del reciclaje y economía circular, y un modelo turístico menos masificado, ya que, a pesar de todo, el tráfico en tiempo y espacio es problemático por la orografía que condiciona las carreteras y, como en otros lugares, por el impacto de los cruceros para un territorio ecológicamente vulnerable.
Gastronomía y vino
La gastronomía de Madeira destaca por su personalidad propia, fruto de la mezcla entre productos del mar, agricultura de clima subtropical y tradición portuguesa.
El aislamiento insular y el relieve montañoso favorecieron una cocina basada en el aprovechamiento de recursos locales, con sabores intensos y recetas sencillas pero muy características. Actualmente también se puede encontrar cocina de autor, con chefs reconocidos que desarrollan sus propias creaciones, mayormente en Funchal, como Theo, Avista, Three House o Vivaldi, y también en otros lugares de la isla, como Quinta do Furão.
Uno de sus rasgos más singulares es la combinación de pescado fresco con frutas tropicales, como el pez espada con banana, pero también es muy popular la espetada de carne de vaca al laurel con bolo do caco.
Una de las joyas isleñas es precisamente el vino Madeira, famoso por su gran longevidad, sabor complejo y por elaborarse con un proceso único de calentamiento y oxidación controlada, lo que le da estabilidad y carácter distintivo.
A diferencia de muchos vinos, el Madeira puede durar décadas, y ello se debe en gran parte a la combinación de factores como ser una isla atlántica, terreno volcánico, montañas, clima suave y tradición. El mismo clima que complica algunos vinos ayuda mucho al estilo Madeira, porque este vino valora la acidez, la concentración y la resistencia a la oxidación.
Hay cuatro tipos principales de vino, según las uvas: Sercial (seco), Verdelho (semiseco), Bual / Boal (semidulce) y Malmsey (Malvasía) (dulce), y conviene recordar que estos vinos eran ya muy conocidos entre los siglos XVII y XIX.
Una isla atlántica con este patrimonio natural y cultural es una tentación muy difícil de resistir, porque, como decía Oscar Wilde, “puedo resistir todo, excepto las tentaciones”
Y aquí les comparto este álbum de fotos de Madeira
Arturo CROSBY










