Turismo fluvial en el Canal del Midi: Siglos de navegación en el arte del buen vivir

Turismo fluvial en el Canal del Midi: Siglos de navegación en el arte del buen vivir

Seguro que más de una vez habrá pensado que le gustaría navegar con su propio barco, pero claro uno no tiene licencia de patrón y por tanto se hace muy difícil, salvo que se alquile una embarcación con capitán incluido, lo que para muchos le resta emoción.

Pues para aquellos que si les gustaría sentirse capitán aunque sea de agua dulce y disfrutar de navegar turísticamente, existe una opción más que interesante y es la posibilidad de alquilar un barco, denominado “penichette” y navegar a lo largo de un canal, en este caso del más antiguo de Europa, el conocido Canal du Midi (Canal del Mediodía o Canal de los 2 Mares), que atraviesa Francia por el sur, del Mediterráneo hasta el Atlántico, prácticamente uniendo a su vez la ciudad de Narbona (Realmente es el puerto de Séte a menos de 1 hora de Narbonne) con la de Burdeos, ambas grandes zonas de buenos vinos y destinos turísticos bien consolidados.

La creación del canal (En realidad son 2 canales unidos) sin duda alguna tuvo un objetivo claramente comercial como medio de transporte fluvial de mercancías y luego también de pasajeros, generando una buena rentabilidad, durante sus prácticamente 2 siglos de actividad, para sus antiguos copropietarios el rey Luis XIV,  la provincia y el propio ingeniero Riquet, pero hoy en día, está gestionado al 100% por el estado francés, que lo dedica al turismo fluvial con gran éxito.

Es parte ya del patrimonio de la Humanidad de la Unesco, declarado en el 1996 y vertebra un verdadero destino turístico cuyo denominador común es dicho canal.

El Canal du Midi, tiene una profundidad promedio de 2 m. y unos 20 metros de anchura, donde circulan constantemente diferentes embarcaciones para el turismo, sin quilla alguna, para facilitar su navegación.

El canal para su uso y gestión hidráulica y permite la navegación posee un sistema increíble de ingeniería de esclusas, que en total tiene 63, para lo que uno necesita una cierta practica, hasta cogerle el truquillo y saberse manejar.

Cuando se navega, se pasan por un total de 126 puentes y algunos túneles, pero lo más curioso es cuando la peniche atraviesa el puente pero por arriba, dejando el rio abajo, algo que sin duda llama mucho la atención y sorprende sentirse como cuando uno conduce su coche en un puente en plena autovía.

El viaje por el Canal, en las penichettes, es una experiencia memorable

Nunca he usado una caravana, pero creo que las penichhettes son mas confortables y desde luego más grandes, ya que al menos la que me asignaron, era como un apartamento flotante, con su salón-cocina, 2 camarotes, 2 baños y su espacio exterior, donde con el buen tiempo, se puede estar desde tomando el sol, haciendo fotos o disfrutando de la brisa y claro los paisajes y pueblos que realmente merecen la pena.

Normalmente un porcentaje importante de viajeros suelen alquilar bicicletas, ya que al parar en los pueblos, puertos fluviales o en cualquier punto del canal, se usan para poder llegar más fácilmente a dichos lugares, ir de compras o comer en los diferentes restaurantes que suelen localizarse en las orillas o en el centro de estos pueblos, la mayoría pequeños, al menos en el recorrido que tuve la ocasión de conocer, entre Argens y Beziers. Como el mismo Argens, Vervenac, Le Somail, Argeliers, Capestang,… todas pequeñas poblaciones con encanto y con un rico patrimonio arquitectónico y la ciudad histórica de Beziers, con sus 2.700 años de antigüedad (Donde se sitúa el conocido complejo de las 9 exclusas y una historia para recordar)

         “Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”, frase lapidaria cuando el asedio de Beziers en 1209

El viaje sin duda es apto para neófitos, entre los que nos incluimos, porque justo al embarcar el responsable técnico (que por cierto se maneja con ingles, español y claro francés,  es un gran alivio) da una especie de mini cursillo para tener las nociones de cómo manejar la embarcación, aunque algunas cosas llevan su tiempo poderlas asimilar, como la parada en las exclusas y desembarcar marcha atrás, ya que por instinto uno trata de hacerlo al igual que cuando se conduce un coche y obvio no funciona, porque no gira en marcha atrás.

La experiencia es realmente satisfactoria en todos los sentidos, tanto por la sensación de manejar la penichette, la libertad de ir al ritmo que uno quiere, parar en cualquier lugar, visitar pueblos, bodegas (Es una región vitivinícola por excelencia), ciudades como Berziers e incluso llegar hasta Narbona.

Una cena viendo el anochecer desde el barco es algo inolvidable

 

 

 

 

 

Si les gusta la tranquilidad, naturaleza y esa sensación de libertad, poder desayunar en cualquier orilla del canal o una cena durante el anochecer en el barco, es realmente más que recomendable.

Curiosamente o no, la mayoría de los viajeros que usan este producto turístico no son franceses, que según los datos llegan hasta más del 80 %, principalmente de Alemania, Reino Unido y Holanda, y también se ven bastantes barcos-viviendas o se podría también denominar en otros casos como segunda residencia, ya que parece que algunos suelen pasar temporadas.

Probablemente lo que hace de este producto turístico atractivo, es esa combinación de navegar con libertad y facilidad, con confianza de poder desembarcar en muchos sitios, visitar pueblos que conservan bien su arquitectura, probar su cocina local y por supuesto sus vinos, haciendo paradas en alguna bodega, como la del Chateau de Ventenac con sus vinos de la Región de Minervois, y también disfrutar de una especie de camaradería entre todos los viajeros que siempre están dispuestos a echar una mano en alguna maniobra.

 

 

Y curiosamente, casi todos los pueblos, por pequeños que sean tienen su oficina de turismo, con mapas tanto del canal (La empresa alquiladora, en este caso Locaboat, proporciona información y una ruta detallada de navegación por tramos).

La verdad está todo muy bien estructurado y organizado y es un producto fácilmente escalable y combinable con otros complementarios.

Buen viaje!!

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

Editor Natour

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