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Los 10 mejores destinos de Estados Unidos para 2018

En Estados Unidos hay mucho más que ver aparte de Nueva YorkCalifornia o el Gran Cañón del Colorado (Arizona). Una prueba de lo mucho que queda por descubrir de este inmenso país es el ránking anual Best in the US 2018 de Lonely Planet, que recoge los lugares más interesantes para descubrir cada año en el país norteamericano. Los 10 destinos seleccionados para este 2018 desvelan caras inéditas de un territorio lleno de contrastes, desde solitarios bosques de secuoyas en el norte de California hasta la cálida costa espacial de Florida, en la que soñar con ser un astronauta, o ciudades industriales revitalizadas como Minneapolis o Cincinatti. También regiones tan genuinamente made in USA como el Kentucky Bourbon Country o las infinitas carreteras del sureste de Utah, perfectas para una road movie.

1. Un lugar salvaje para olvidar el tiempo (y el móvil)

Costa norte de California

Los propios viajeros estadounidenses han escogido este rincón perdido en el norte de California como el destino más interesante para descubrir en 2018, un sitio perfecto para desintoxicarse del estrés urbano (y del smartphone). A esta zona de la costa del Pacífico se la conoce como la Redwood Courtain (cortina de secuoyas) porque los bosques emergen junto al mar elevándose hasta alcanzar una altura equivalente a un edificio de 20 plantas. Es inevitable pensar que algo extraordinario se esconde entre estos enormes árboles milenarios, y de hecho, los cinéfilos podrán reconocer aquí parajes que inspiraron escenas de películas como Jurassic ParkE.T. o Star Wars.

En 2018 se cumplen 100 años de la creación del parque nacional de Redwood que puso fin a la tala indiscriminada de estos árboles. Gracias a este empeño hoy podemos contemplar aquí varias de las secuoyas más altas del mundo, mientras las reservas cercanas de Prairie Creek, Del Norte y Jedediah Smith conservan casi la mitad de los bosques primarios de esta especie en California. La acampada libre está permitida y es gratis a lo largo de Redwook Creek, y regala una experiencia inolvidable: asomarse por la tienda de campaña y observar esos troncos colosales en medio de un paisaje idílico.

La ruta costera hasta llegar a la frontera con Oregón es ideal para viajar sin prisas y disfrutar de algunos de los últimos parajes vírgenes del oeste americano. Además, la costa norte de California también es conocida por ser el refugio de muchas comunidades de hippies, microcervecerías y una diversa flora.

2. Frontón vasco en el corazón de las Rocosas

Boise (Idaho)

Boise es un lugar bastante desconocido para los viajeros españoles, pero los norteamericanos saben que es la capital estatal que más rápidamente crece y en la que continuamente surgen nuevas cervecerías, festivales y algunas de las bodegas más laureadas del país. Boise, en el Estado de Idaho, es una ciudad subestimada y ahí radica parte de su encanto. Es toda una sorpresa encontrarse aquí tantos bares de vinos bien surtidos, restaurantes de estilo parisiense e incluso una de las mayores comunidades vascas fuera de España, desde que los primeros integrantes llegasen como emigrantes en la década de 1910 para trabajar como pastores. Sus huellas y su historia pueden encontrarse en el Basque Museum & Cultural Center, donde se explica al público norteamericano la cultura vasca y cómo llegó hasta Idaho. En el centro se dan clases de euskera mientras que en el edificio contiguo, el Anduiza Frontón Building, se juega a la pelota vasca.

Boise está además muy cerca de algunas de las maravillas naturales de las montañas Rocosas, un paraíso para el senderismo, el ciclismo, el esquí o el rafting. Sin salir de la ciudad se puede caminar por la red de 48 kilómetros de senderos sin coches que bordean las verdes riberas del río Boise y que la han convertido en “la ciudad de los árboles”. En verano, el río se convierte en una auténtica fiesta.

3. El nuevo Gran Sur

Chattanooga (Tennessee)

Cuando ya se conocen los sitios más turísticos y visitados de Estados Unidos, tal vez sea el momento de descubrir rincones auténticos como Chattanooga, en Tennessee. Una ciudad de la América profunda que ha pasado de ser la más sucia del país (en la década de 1960) a una de las más verdes gracias a los kilómetros de caminos acondicionados junto a las orillas del Tennessee, a sus autobuses eléctricos gratuitos y a los puentes peatonales que cruzan el río. Pero los turistas vienen hasta este rincón del sur rural sobre todo para practicar escalada (cuenta con varios rocódromos en la propia ciudad), realizar excursiones, ciclismo y deportes acuáticos de alto nivel. Dicen los estadounidenses que es una de las mejores ciudades del Sur para los amantes de la vida al aire libre.

Junto a esta transformación verde también han llegado las tiendas y los restaurantes con vistas al río, pero lo más interesante de Chattanooga sigue estando en sus cercanías: Lookout Mountain, una montaña que alberga la cascada subterránea más larga del mundo, jardines con acantilado y unas vistas espectaculares. Además, invita a tirarse en parapente desde arriba después de una divertida ascensión a bordo del funicular Incline Railwayl.

4. Listos para despegar

Costa Espacial (Florida)

2018 será un año muy especial para los aspirantes a turistas del espacio. Se cumplen 50 años del lanzamiento del Apolo 8, la primera nave espacial tripulada que se lanzó para orbitar la Luna. Además, también es el año fijado para el lanzamiento del primer vuelo de turismo lunar. Si no estás entre los atrevidos que optan a formar parte del pasaje (y que pueden pagar la fortuna que cuesta) hay una segunda opción: visitar la costa espacial de Florida, donde se encuentra el Centro Espacial Kennedy, escenario de innumerables lanzamientos.

La zona de Titusville-Cocoa Beach es conocida como la Space Coast porque alberga, en torno a cabo Cañaveral, las instalaciones de la NASA desde donde despegan las misiones espaciales. Pero el nombre es adecuado porque aquí también sobra el espacio: 112 kilómetros de playas, desde New Smyrna a Sebastan Iniet, con arenales vírgenes y parques nacionales protegidos. A Cocoa Beach vienen los surfistas para cabalgar las mejores olas de Florida, y aquí se encuentran prestigiosas escuelas de surf gestionadas por veteranos campeones.

Se pueden ver lanzamientos de satélites desde cabo Cañaveral y Titusville o visitar el nuevo ATX (Astronaut Training Experience) en el Centro Espacial Kennedy, donde podremos simular que nos vamos en una misión espacial a Marte. Es toda una aventura para adultos y para niños, donde los más entusiastas pueden comer con un astronauta o prepararse para un vuelo espacial. Muy cerca, además, se puede dar un salto al pasado desde el futuro: St. Augustine, la ciudad más antigua de los Estados Unidos, fundada por los españoles en 1565.

5. Rutas de cerveza y arte

Cincinnati (Ohio)

Bienvenidos a la nueva meca estadounidense para los amantes de la cerveza. Una ciudad mucho más interesante de lo que se podría esperar de uno de los grandes centros industriales de los Grandes Lagos. Clubes de música en mansiones embrujadas, calles estrechas que serpentean hacia lo alto del monte Adams y una interesante ruta por la historia de sus cervezas, famosas en Estados Unidos, y por el arte. El nuevo Brewing Heritage Trail nos cuenta cómo Cincy, apodo local, fue uno de los grandes centros productores de cerveza desde finales de 1800 y cómo se han recuperado en la actualidad las cervecerías abandonadas, que pueden visitarse en Over the Rhine, el antiguo barrio alemán de edificios de ladrillo trufado de restaurantes y tiendas de moda.

Pero lo más llamativo de Cincinnati este año será su vida artística, en centros como el Rosenthan Center for Contemporary Arts, un edificio proyectado por Zaha Hadid lleno de arte vanguardista; el Cincinnati Shakespeare Company, nuevo espacio de rendimiento escénico, o el Cincinnati Art Museum, cuya colección de obras abarca 6.000 años, con especial hincapié en el arte antiguo de Oriente Medio. Pero el ambiente más refinado está en Mt Adams, que los estadounidenses comparan (de forma algo exagerada) con el barrio de Montmartre, en París, debido a sus estrechas y serpenteantes calles de casas victorianas que conducen hasta los lagos, senderos y ofertas culturales del parque Eden. Y en lo alto, como recompensa, unas fabulosas vistas sobre la ciudad.

6. Bogavantes, acantilados y faros en Nueva Inglaterra

Costa Central de Maine

El Estado de Maine, al norte de la región de Nueva Inglaterra, es una especie de refugio vacacional para neoyorquinos y habitantes de la costa Este. Un 90% del Estado está cubierto de bosques, pero su costa ofrece kilómetros y kilómetros de playa de arena, escarpadas penínsulas que se adentran en el Atlántico y pueblos pintorescos y tranquilos. Pero si por algo es famoso (al menos entre los estadounidenses) es por sus langostas. Este año se celebrará la 70 edición del conocido Festival de la Langosta, un atractivo más de su oferta cultural y gastronómica, que propone magníficos museos marítimos en la costa central, multitud de cervecerías artesanales, viñedos y bodegas locales, y restaurantes gourmet que aprovechan el producto local.

La costa central de Maine está llena de oportunidades para hacer ciclismo, navegar o realizar excursiones. Podremos pasear por los astilleros de época colonial en en Freeport o en Bath (que también cuenta con museo marítimo), aunque el verdadero espíritu de Maine lo encontramos en pueblos tan pintorescos como Boothbay Harbor –puerto con aspecto de fiordo que en verano se llena de turistas para comer bogavante– o parajes como isla granítica de Monhegan, con sus altos acantilados contra los que rompe con fuerza el olejae oceánico. Atrae a muchos artistas y amantes de la naturaleza, que recorren sus caminos o visitan un faro de 1824 que hoy alberga un pequeño museo y varios estudios de artistas. Siguiendo la línea costera, más al sur está Permaquid Point, cuyo faro encaramado a las rocas es la estrella de los 61 que todavía sobreviven en el litoral de Maine.

El parque nacional de Acadia es el único de Nueva Inglaterra, naturaleza virgen entre montañas costeras, imponentes acantilados, playas y tranquilos estanques. Un paisaje espectacular con un montón de actividades para excursionistas de vacaciones o para los adictos a la adrenalina.

7. El nuevo espíritu sureño

Richmond (Virginia)

Richmond tiene un gran significado histórico para los estadounidenses. Todo aquí desprende ese espíritu sureño de películas como Lo que el viento se llevó: fue la capital confederada durante la Guerra Civil y representaba el espíritu más tradicional y patriota. Pero actualmente la ciudad lucha contra esa controvertida historia y se muestra como una ciudad tradicional sureña, cordial y agradable.

Scott’s Adition, que fue una zona industrial junto al río, está lleno ahora de cervecerías y restaurantes de moda. Los más deportistas se animan a probar los rápidos de aguas bravas en el río James o se lanzan a pedalear por la nueva ruta ciclista de 84 millas a lo largo de sus orillas. Mientras, los espíritus artísticos fotografían los murales coloridos del centro de la ciudad, visitan el caprichoso Quirk Hotel, que tiene su propia galería de arte, o se animan a ver las innovadoras exposiciones temporales del Museo de Bellas Artes de Virginia.

Pero para comprender realmente la ciudad son de visita obligada sus museos históricos, como el Museo de la Guerra Civil, que en realidad alberga tres muestras que muestran la Guerra de Secesión y el papel de Richmond como capital de la Confederación desde tres perspectivas diferentes.

8. Rutas con sabor a whisky

Kentucky Bourbon Country 

Con una economía basada en el bourbon, las carreras de caballos y el tabaco, Kentucky podría rivalizar en teoría con Las Vegas como capital del pecado, pero en realidad se trata de un Estado seco, es decir, en el que hay condados donde no se puede beber nada fuerte en público. Lo que sí es cierto es que estamos en el reino del bourbon, pues aquí se produce más del 90% de este whisky de color miel, y por supuesto, existe una ruta temática (ningún otro estado puede utilizar este nombre en el envase de sus whiskys),

Lo mejor para probarlo es dirigirse directamente al Kentucky Bourbon Country, el triángulo dorado entre Louisville, Lexington y Elisabethtown, con la red de destilerías más conocidas del país y buenos restaurantes con menús inspirados en el bourbon. Además, los destiladores artesanales están tomando las riendas revitalizando los antiguos centros de fabricación abandonados.

El Oscar Getz Museum of Whiskey, en Bardstown, realiza un recorrido sobre la historia del bourbon y en la mayoría de destilerías de la zona se pueden realizar catas, comprar o incluso sellar nuestra propia botella con cera roja. Hay circuitos guíados por toda la ruta.

9. Arte en los Grandes Lagos

Minneapolis (Minnesota)

Minneapolis suele pasar desapercibida como destino turístico, pero puede ser el momento de descubrir la ciudad más artística de los Grandes Lagos, con relucientes museos de arte, concurridos locales de rock, restaurantes ecológicos, nuevos hoteles boutique y un sinfín de teatros. Es una ciudad que vive bastante apaciblemente a pesar de sus dimensiones -es la mayor de los Grandes Lagos– y que además acaba de renovar las principales calles del centro para acoger el gran evento deportivo del año: la Super Bowl.

Minneapolis es genuinamente estadounidense, un lugar de esos que nos parece haber visto mil veces (en películas y series), pero muy agradable para descubrir la forma de vida urbana made in USA. Una de las visitas imprescindibles es su Jardín de Esculturas, repleto de obras contemporáneas, junto al Walker Art Center, el museo más importante, aunque no el único. El otra referente artístico es el Minneapolis Institue of Arts.

Junto a Minneapolis, su ciudad gemela, St. Paul, más pequeña y tranquila, y con un ambiente más histórico, propone un paseo entre tiendas, mansiones e iglesias que nos permiten rememorar tiempos pasados, en especial los que reflejó en sus obras Scott Fitzgerald, el hijo literario más famoso de St. Paul.

10. Un gran ‘road trip’

Sudeste de Utah

Los cañones de roca roja con lejanas cimas nevadas al fondo son uno de los paisajes más conocidos de este rincón de la meseta del Colorado. Escenario por excelencia de los míticos road trips americanos a lo largo de carreteras desiertas e interminables, tiene, no obstante, paradas obligadas. Por ejemplo, el parque nacional de los Arcos, donde la erosión ha creado miles de arcos enormes de roca natural y formaciones con forma de cresta que regalan selfies increíbles en plena naturaleza. Moab es el centro de operaciones para cuaquier actividad al aire libre por la zona, desde rutas en bicicleta de montaña, navegar ríos o realizar recorridos en todoterreno. Y en el extremo sureste del estado de Utah los yacimientos antiguos salpican remotas regiones rocosas casi vírgenes. El más destacado (y fotogénico), Monument Valley, se extiende hasta Arizona.

Recientemente se están incorporando a la rutas por este territorio lugares menos conocidos como las mesetas del nuevo Monumento Nacional Bears Ears, cubiertas de bosques. O las ruinas ancestrales de los indios de Hovenweep, donde el agua ha tallado formas sorprendentes en la piedra arenisca.

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