Small-Smart- Villages, ingredientes para un turismo sostenible en el medio rural

Small-Smart- Villages, ingredientes para un turismo sostenible en el medio rural

 

Turismo y desarrollo rural inteligente: el nuevo paradigma

 

La despoblación del medio rural es el mejor indicador del fracaso de las políticas de desarrollo rural, consecuencia de una recurrente falta de visión a medio y largo plazo por parte de los diferentes responsables políticos de los últimos decenios tanto nacionales como europeos. Como daño colateral, el éxodo de población ha traído consigo una tasa de envejecimiento muy superior a la del medio urbano.

 Small-Smart- Villages, ingredientes para un turismo sostenible en el medio rural

En el presente artículo vamos a exponer el esbozo de nuestra propuesta de desarrollo inteligente y sostenible del territorio. Una propuesta por fuerza incompleta y por ello abierta a críticas y aportaciones que ayuden al necesario debate sobre cómo afrontar el futuro del medio rural. Una propuesta en cuatro pasos, cada uno de los cuales daría para escribir varias tesis doctorales:

  1. Analizando el contexto socio-económico en el que se han desenvuelto las políticas de desarrollo rural hasta ahora y que han dado lugar a los desequilibrios existentes.
  2. Analizando los nuevos paradigmas de desarrollo.
  3. Identificando cuatro retos fundamentales que deben afrontar las nuevas políticas de desarrollo rural.
  4. Proponiendo el modelo de Ecosistemas Innovadores basados en el binomio Proyectos Motor – Escenarios de Emprendimiento.
  5. Proponiendo un nuevo modelo de financiación del desarrollo rural

 

 

  1. La despoblación en su contexto

Los datos dan una imagen fiel de la situación. En lo demográfico, casi 22 millones de españoles (46,7% de la población) viven en los 100 municipios más poblados de España, que tan solo suponen un 4% del territorio nacional, mientras que en el medio rural, que abarca el 95% del territorio vive el otro 50% de la población española, distribuida en los 8.000 municipios restantes, de los cuales casi 1.300 tienen menos de 100 habitantes. En cuanto a infraestructuras y servicios, resultan alarmantes las carencias básicas en comunicaciones, transporte, vivienda, acceso a servicios públicos de educación, sanidad, etc.

La despoblación, aún siendo el principal problema de muchos territorios, no es más que un indicador, un síntoma de una enfermedad. Por ello es necesario analizar en profundidad sus causas. Sin embargo lo que la mayoría de los análisis consideran causas, no son más que otros síntomas precedentes que se pueden agrupar en dos grandes grupos:

 

  • Deficiencia en servicios e infraestructuras básicas, desde el acceso a los servicios sanitarios o educativos, hasta la deficiencia en comunicaciones, transporte, etc.
  • Falta de modelo de desarrollo económico que garantice el empleo en el medio rural.

En última instancia, la despoblación es el resultado de unas políticas coherentes con el contexto y enfoque de desarrollo de una época, que en lo relativo al medio rural se pueden concretar en tres paradigmas fundamentales:

  • Identificación entre medio rural y sector agroganadero, hasta el punto de confiar el desarrollo rural en exclusiva a la Política Agraria Común, renunciando a una auténtica política de cohesión territorial que contrarrestara los cada vez mayores desequilibrios en el acceso a bienes y servicios entre el medio rural y el urbano.
  • Modelo económico basado en la teoría del crecimiento indefinido y la maximización de la producciónConsecuentemente, se ha promovido la industrialización del sector agropecuario, favoreciendo los sistemas intensivos de explotación agroganadera, especialmente a partir de la implantación de la PAC. El aumento de tamaño de las explotaciones y su mecanización, reduciendo el número de propietarios y eliminando mano de obra, ha provocado la reducción de uno de los tradicionales nichos de empleo del medio rural.
  • La sostenibilidad económica como criterio esencial -sino único-  incluso para las inversiones públicas,dando como resultado un enorme déficit en infraestructuras y servicios básicos a la población rural.

Como corolario a lo anterior podemos decir que la despoblación es la evidencia descarnada de que el mercado y la iniciativa privada no son la panacea universal. En determinadas situaciones es necesaria una decidida intervención pública que actúe con unas reglas y criterios diferentes.

  1. Enfoque diferente para una época diferente

Es obvio que afrontar el reto demográfico exige superar las deficiencias en infraestructuras y servicios y encontrar un modelo de desarrollo económico para el medio rural. Sin embargo, el verdadero quid de la cuestión está en el cómo y no sólo en el qué hacer. Necesitamos pensar desde qué perspectiva, bajo qué enfoque, con respecto a qué paradigmas se adoptan las medidas concretas a tomar. Sin esta necesaria reflexión, se corre el riesgo de responder con medidas propias de otra época, pudiendo resultar inadecuadas o ineficientes. Y no basta con suponer que tenemos interiorizado el cambio de época, y que por lo tanto las propuestas que se hagan ya vendrán adaptadas de serie a los nuevos tiempos.

Históricamente los grandes cambios sociales y económicos aparecen como respuesta a amenazas o crisis, o como resultado de una oportunidad económica o científica.

Desde finales del siglo XX la amenaza que se cierne sobre nuestro planeta es el cambio climático, mientras que la gran oportunidad que nos abre a la esperanza es el avance y la universalización del conocimiento teórico y aplicado.

….sostenibilidad y digitalización son los nuevos paradigmas del desarrollo que vienen a reemplazar a la falacia del crecimiento indefinido

La emergencia climática obliga a un cambio urgente de modelo de desarrollo económico, que nos genera inquietud y todo tipo de miedos. En el otro lado de la balanza, las nuevas tecnologías y la nueva conciencia ambiental y social que va adquiriendo el ser humano son el lado positivo generador de confianza y el resultado del avance y universalización del conocimiento.

Así, sostenibilidad y digitalización son los nuevos paradigmas del desarrollo que vienen a reemplazar a la falacia del crecimiento indefinido, y a la industrialización como motor económico. Junto a ellos, la experiencia fallida de unas políticas de desarrollo rural basadas en un enfoque exclusivamente agrario del medio rural hace emerger la necesidad de un cambio hacia un enfoque mucho más integral e integrador de la realidad rural. Hoy en día, a los anteriores motores de cambio hay que sumar la pandemia del coronavirus.

Justo en un momento histórico decisivo, en que diversos organismos internacionales, aún con dificultades, anunciaban un empeño común para hacer frente a la emergencia climática, convirtiendo la necesidad en virtud y la amenaza en oportunidad, nos golpea un acontecimiento coyuntural de escala global, como la actual pandemia del coronavirus.

En el escaso lapso de tiempo de tres meses se ponen de manifiesto con toda crudeza la fragilidad global de los sistemas de protección sanitaria y la desigualdad social en el acceso a las soluciones y servicios durante la crisis y en las posibilidades de recuperación económica post-pandemia.

El coronavirus hace visibles los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad como los mayores o las capas sociales más precarias económicamente. También señala otros ámbitos de fragilidad de nuestro sistema, no sólo en los servicios públicos existentes, sino, más grave aún, en las infraestructuras necesarias para acceder a ellos o para ofrecer nuevos servicios que podrían facilitar considerablemente la vida de los ciudadanos.

El confinamiento nos ha hecho encontrar soluciones digitales de emergencia como plataformas de trabajo en red para facilitar el teletrabajo o plataformas de educación on line para ayudar a los estudiantes a continuar sus estudios a través de internet. Otras soluciones como la videoasistencia sociosanitaria habrían permitido atender y acompañar eficazmente a los mayores que viven solos, o incluso aislados en sus habitaciones de las residencias, conectándolos con los servicios sociales o sanitarios, o simplemente con sus familiares cercanos.

Soluciones factibles gracias a las nuevas tecnologías, con la condición de disponer de una buena conexión a internet, de la que carecen muchas familias, ya sea por falta de cobertura, ya sea por falta de recursos económicos. En esos casos la carencia de infraestructuras digitales públicas nos impide ofrecer servicios públicos avanzados y universales. La pandemia no sólo deja al descubierto las actuales limitaciones de los servicios públicos de salud, sino la ineficacia del criterio de rentabilidad cuando se trata de infraestructuras esenciales.

Junto a la valorización de lo público, un nuevo paradigma surge de esta crisis: infraestructuras públicas para servicios públicos. Infraestructuras públicas de telecomunicaciones y datos para garantizar el acceso universal a los servicios públicos del siglo XXI que con toda seguridad serán digitales.

No se trata de que las administraciones públicas den servicio de acceso a internet a particulares. Se trata de garantizar que el acceso a servicios públicos esenciales no dependa de la capacidad económica de los usuarios para contratar servicios privados de acceso a internet, ni se vea limitado por la falta de cobertura de banda ancha en un determinado territorio.

Se trata de recuperar el sentido común y las buenas prácticas de antaño. Desde siempre las administraciones públicas han venido creando y manteniendo las infraestructuras necesarias para garantizar a la población los servicios básicos (abastecimiento de agua, saneamiento, alumbrado público, recogida de basuras, correos, teléfono, etc.) Por ello no se entiende que hoy en día las infraestructuras de conectividad y acceso a internet necesarias para dar servicios públicos esenciales no sean una prioridad de inversión pública y se dejen al criterio de rentabilidad económica de las empresas privadas. Tanto más cuanto que desde hace años se viene denunciando las deficiencias de conectividad que ese modelo está suponiendo en el medio rural.

En este nuevo contexto marcado por amenazas y oportunidades desconocidas hasta ahora, el medio rural adquiere un papel insospechado como motor de un cambio impostergable.

Es cierto que el medio rural ha sido el gran olvidado del desarrollo socioeconómico de las últimas décadas y que la despoblación es el exponente del fracaso de un modelo de crecimiento desigual y desequilibrado que además está en el origen de la emergencia climática en que se encuentra nuestro planeta.

Pero esa es sólo una cara de la moneda. La otra cara es que el medio rural es el principal activo con que contamos para hacer frente al cambio climático. Es el territorio de la biodiversidad, de la masa verde consumidora del CO2 producido en los núcleos urbanos, de la agricultura sostenible, y también de la cultura de la resiliencia y adaptación dinámica a las condiciones climatológicas adversas.

En definitiva, es necesario que las nuevas políticas de desarrollo rural se diseñen partiendo de una realidad nueva, en la que el medio rural no es sólo sujeto pasivo, sino actor principal de un nuevo escenario marcado por nuevos paradigmas:

  • Desagrarización del desarrollo rural. El medio rural es mucho más que la agricultura y la ganadería, y las necesidades de infraestructuras y servicios del medio rural exceden con mucho las posibilidades de una política enfocada exclusivamente al sector agroalimentario. Ello significa que es imprescindible pasar de una política agraria que incluye el desarrollo rural, a una política de desarrollo rural transversal con autonomía propia, que sea una auténtica política de cohesión territorial.

 

  • Crecimiento sostenible en lugar de crecimiento indefinido. El sector agroganadero sigue siendo esencial no sólo como productor de alimentos, sino también como principal gestor del territorio, pero es necesario que recupere su papel “conservacionista” del medio natural. Para ello es fundamental que la sociedad comience a apreciar el valor ambiental de la producción agropecuaria respetuosa con el medio ambiente, y contar con el apoyo decidido de las políticas agrícolas nacionales y europeas.

 

  • Sostenibilidad social y ambiental como criterio tanto o más importante que la sostenibilidad económica.Infinidad de infraestructuras y servicios en el medio rural, sociales, sanitarios, educativos, comerciales, transporte, conectividad, etc., son difícilmente rentables o exceden con mucho las ratios de coste económico por persona de los mismos servicios en medios urbanos. Sin embargo el necesario cambio de enfoque implica reescribir la carta de derechos de los que habitan el medio rural y adecuar esas ratios a la realidad rural.
  • Digitalización en lugar de industrialización.El medio rural no fue apto para la industrialización, y por ahí comenzó su declive. Sin embargo es perfectamente apto para la digitalización, y para desarrollar una economía digital que no necesita localizarse en los grandes núcleos de población o en las grandes rutas logísticas de transporte de mercancías. Al mismo tiempo, muchos de los servicios que necesitan los habitantes del medio rural tendrán soporte o formato digital, y las nuevas tecnologías permitirán hacer una gestión eficiente de las infraestructuras y servicios públicos, generando nuevas oportunidades económicas locales.
  • Infraestructuras públicas para servicios públicos.Del mismo modo que la industrialización exigió infraestructuras viarias públicas, la digitalización exige infraestructuras de conectividad tanto públicas – para los servicios públicos – como privadas – para empresas y particulares.

 

 

“Es imprescindible pasar de una política agraria que incluye el desarrollo rural, a una política de desarrollo rural transversal con autonomía propia, una auténtica política de cohesión territorial”

 

  1. Nuevos retos para una nueva política de desarrollo rural

Sostenibilidad ambiental y digitalización resumen los nuevos paradigmas de desarrollo. A nivel europeo se están traduciendo en las iniciativas relativas a la transición ecológica y lucha contra el cambio climático, (el New Green Deal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS 2030) y la iniciativa Smart Villages, que se considera que será el modelo preferente de desarrollo rural a nivel europeo. Es en el contexto de estas iniciativas europeas donde deben anclarse las nuevas políticas de desarrollo rural, dando respuesta a cuatro retos fundamentales:

 

  • Nuevos modelos de actuación basados en los necesidades, recursos y oportunidades de cada territorio.No basta con enumerar objetivos y medidas generales, es imprescindible comprender el valor diferencial de la identidad de cada territorio. Las acciones y medidas generales habrá que articularlas de forma diferente en función de las diferentes necesidades, recursos y oportunidades, especialmente aquellas que se refieran al ámbito municipal o comarcal, que es donde residen los ciudadanos y donde toman forma los proyectos. Nos parece imprescindible que se reconozca el protagonismo de los territorios adoptando metodologías ‘de abajo a arriba’, y con una planificación estratégica a corto, medio y largo plazo.
  • Nuevo modelo de apoyo al emprendimientobasado en un análisis profundo de su proceso. El emprendimiento es una realidad compleja que para germinar necesita de ecosistemas innovadores que lo favorezcan no sólo por las ayudas que puedan recibir para iniciar su actividad, sino especialmente por las oportunidades de comercialización de sus productos y por el respaldo de su correspondiente plan estratégico de desarrollo que garantice una mínima proyección de futuro.
  • Nuevo modelo de financiación, que simplifique y armonice las diferentes fuentes de financiación (municipal, autonómica, estatal y europea) y su enorme diversidad en tiempos y áreas de actuación. Es imposible poner en marcha una estrategia de desarrollo coherente sin saber quién va a financiar qué, ni cuándo lo va a financiar, estando siempre al albur de las convocatorias que cada organismo o entidad quiera hacer públicas en cada momento. Una política transversal de desarrollo territorial necesita de una única fuente de financiación integrada y plurianual.
  • Uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación al servicio de los territorios y sus habitantes, y no como simples demostrativos del poderío tecnológico de las grandes empresas sin conexión con las necesidades reales, como ha ocurrido en muchos proyectos Smart City, y por desgracia está empezando a ocurrir en el medio rural, a pesar de proponer un modelo de negocio insostenible para los pequeños y medianos ayuntamiento.

 

El emprendimiento necesita de ecosistemas innovadores que favorezcan  las oportunidades de comercialización y garanticen una mínima proyección de futuro.

 

  1. Ecosistemas innovadores: una propuesta de desarrollo inteligente y sostenible

Ecosistema innovador: contexto impulsor de innovación y emprendimiento, generado por la inversión pública en la mejora de infraestructuras y servicios públicos, expresamente diseñado para impulsar nuevas actividades económicas, y facilitar la comercialización de nuevos bienes y servicios por emprendedores y empresas locales.

4.1. Un nuevo modelo de actuación y de apoyo al emprendimiento: Proyectos motor y Escenarios de emprendimiento

Como ya se ha dicho el desarrollo del medio rural pasa por dos ejes fundamentales: mejorar los servicios básicos a los ciudadanos y generar nuevos modelos de crecimiento económico que posibiliten la creación de empleo, la fijación de las empresas existentes y la aparición de nuevas empresas de manos de emprendedores locales.

Ambos ejes de actuación van de la mano: sin unas buenas condiciones de acceso a la sanidad, educación, servicios sociales, conectividad, transporte y vivienda, la gente se seguirá yendo de los pueblos. Y, por otro lado, aunque esos servicios fueran magníficos, si no hay perspectivas de una actividad económica sostenible en el tiempo, los pueblos se convertirán -aún más- en simples residencias de la tercera edad, y los jóvenes los seguirán abandonando.

Sin embargo ambas necesidades se complementan y pueden generar sinergias fundamentales, en la medida que las inversiones en mejora de los servicios públicos se diseñen de modo que favorezcan e impulsen el cambio de modelo productivo. Se trata de aprovechar el empujón de la inversión pública para consolidar las empresas existentes y atraer talento fomentando la creación de nuevas empresas y generando empleo. Se trata de la generación de los ecosistemas innovadores mencionados más arriba que favorezcan el emprendimiento facilitando la comercialización de sus servicios, que es uno de los campos en los que la tecnología tiene mucho que decir.

En nuestra propuesta, el concepto de ecosistema innovador y la inversión pública así diseñada añade un recurso exógeno decisivo a la hora de incrementar exponencialmente la eficacia de los “ecosistemas regionales y centros (hubs) de innovación” propuestos por el Comité Europeo de las Regiones que “coordinan actividades de investigación, innovación y formación, y aceleran entre ellos la difusión de resultados, la transferencia de conocimientos, la innovación y el desarrollo de nuevas actividades económicas y servicios”. La experiencia señala que el mayor motor para lo anterior es que exista la posibilidad real de llevarlo a la práctica en forma de productos o servicios monetizables por las empresas y emprendedores locales. Y para ello los escenarios de emprendimiento asociados a la inversión pública se convierten en un poderoso recurso, tal como se explica más adelante.

Teniendo en cuenta ese binomio “mejora de servicios – cambio de modelo económico” nuestra propuesta de modelo de actuación se basa en el diseño de Planes locales o comarcales de Desarrollo Inteligente y Sostenible que teniendo en cuenta las necesidades, recursos y oportunidades concretas del territorio contengan los siguientes aspectos:

  • Determinación de las áreas prioritarias de desarrolloen relación a las necesidades más urgentes del territorio o que más se adapten a sus recursos y oportunidades específicas.  que en la mayoría de los casos tendrán que ver con más de uno de los siguientes aspectos:
    • Lucha contra el cambio climático y medioambiente en general, que incluye tanto la gestión eficiente de infraestructuras básicas (energía, alumbrado, comunicaciones, agua, residuos, etc) como la preservación y mantenimiento de los espacios naturales, biodiversidad, etc.
    • Implantación de infraestructuras digitales públicas.
    • Servicios a las personas, especialmente sociales y sanitarios, movilidad, comercio, etc.
    • Actividad económica existente en cada territorio, de cara a su reconversión o adaptación a los nuevos paradigmas de desarrollo actuales.
        • Turismo, poniendo en valor el patrimonio natural, arquitectónico, etnográfico, cultural o incluso industrial.
        • Agricultura sostenible, recuperando su papel como gestor ambiental del territorio.
        • Promoción del comercio local
      • Selección de los proyectos motorpara la puesta en marcha de las actuaciones específicas en las áreas prioritarias seleccionadas. Entendemos como proyectos motor aquellos proyectos que además de satisfacer una necesidad prioritaria, poner en valor un determinado recurso local, o aprovechar una oportunidad coyuntural, son capaces de abrir nuevos nichos de mercado y generar emprendimiento asociado a ellos. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:
        • Turismo Inteligente,
        • Videoasistencia Sociosanitaria a Mayores,
        • Digitalización de la agricultura sostenible,
        • Educación on line, en los diferentes niveles educativos,
        • Eficiencia energética y generación de energías renovables,
        • Gestión eficiente de infraestructuras públicas: alumbrado, agua, residuos, etc.,
        • Soluciones de promoción del comercio local
        • Áreas Productivas Inteligentes (industriales y comerciales)
      • Estudio y definición de los escenarios de emprendimientoasociados a los proyectos motor. Entendemos por escenario de emprendimiento no sólo el conjunto de actividades económicas que pueden ir asociadas a un proyecto motor, sino también el conjunto de infraestructuras, servicios, recursos, que podrían articularse a la hora de poner en marcha los proyectos motor, de forma que junto a las necesarias ayudas directas y unas adecuadas campañas de promoción y asesoramiento supongan un marco atractivo para que los emprendedores y empresas locales exploren los nuevos nichos de mercado generados.
      • Equilibrio territorial.Carlos Moreno, urbanista reconocido internacionalmente, en su propuesta de Ciudad de los 15 minutos propone como medio para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos la reducción de “la distancia de acceso a las seis funciones sociales urbanas clave que son: habitar, trabajar, aprovisionarse, cuidarse, aprender, descansar” .

Trasladando ese enfoque al desarrollo del medio rural, proponemos que los Planes de Desarrollo Inteligente y Sostenible incorporen como criterio de actuación el acceso de proximidad a esas seis funciones sociales clave, generando las “Comarcas 20-20” revitalizando los servicios de corta distancia en un radio de 20 minutos o 20 kilómetros.(2)

4.2 Territorios Inteligentes: un nuevo modelo basado en el uso inteligente de las nuevas tecnologías

Nuestra propuesta de desarrollo inteligente y sostenible del territorio, se enmarca en el contexto y los nuevos paradigmas de esta época, pretende dar una respuesta a los retos anteriormente mencionados y apuesta por los Territorios Inteligentes, o Smart Villages, tal como los define la Unión Europea:

Smart villages are communities in rural areas that develop smart solutions to deal with challenges in their local context. They build on existing local strengths and opportunities to engage in a process of sustainable development of their territories. They rely on a participatory approach to develop and implement their strategies to improve their economic, social and environmental conditions, in particular by promoting innovation and mobilizing solutions offered by digital technologies. Smart villages benefit from cooperation and alliances with other communities and actors in rural and urban areas. The initiation and the implementation of smart village strategies may build on existing initiatives and can be funded by a variety of public and private sources.(1)

Las Smart Villages son comunidades de áreas rurales que desarrollan soluciones inteligentes para responder a los retos de su contexto local. Se construyen a partir de sus fortalezas y oportunidades locales en un proceso de desarrollo sostenible de sus territorios. Se basan en un enfoque participativo para desarrollar e implementar sus estrategias de cara a mejorar sus condiciones económicas, sociales y ambientales, particularmente promoviendo la innovación y utilizando las soluciones que ofrecen las tecnologías digitales. Las Smart Villages se benefician de la cooperación y alianzas con otras comunidades y actores de zonas rurales y urbanas. El inicio y la implementación de estrategias smart villages se pueden construir a partir de iniciativas existentes y pueden ser financiadas por varias fuentes públicas o privadas.

Las nuevas tecnologías son la clave del nuevo modelo de desarrollo rural. Por ello, del mismo modo que la industrialización conllevó una gran inversión publica en infraestructuras viarias y de transporte, el proceso de digitalización y el aprovechamiento del potencial de las nuevas tecnologías exige dotar a los territorios de las infraestructuras básicas de un territorio inteligente:

  • Infraestructura física, compuesta fundamentalmente -aunque no sólo-, por una red de comunicaciones pública, multifuncional y multi-tecnológica, de ámbito local o comarcal, que permita:
    • eliminar los costes de comunicaciones de los servicios públicos,ya sean de alto ancho de banda (videoasistencia sociosanitaria a mayores, educación on-line, etc) o de baja tasa de datos (redes de sensores para la gestión eficiente del alumbrado, agua, residuos, edificios públicos, movilidad, etc)
    • servir de infraestructura de apoyo para que los operadores privadosde comunicaciones puedan extender sus servicios hasta el último rincón del territorio nacional.
    • generar ingresos vía el canon de uso de tercerospara ofrecer sus servicios ya sea a particulares (acceso a internet, por ejemplo) ya sea para la gestión delegada de alguna infraestructura o servicio público (agua o residuos, por ejemplo)
  • Infraestructura digital, compuesta fundamentalmente por las plataformas de gestión, aplicaciones móviles y todos los recursos informáticos necesarios para proveer de servicios avanzados a los ciudadanos y la gestión eficiente de infraestructuras y servicios públicos.
  • Infraestructura de datos(big data) que permita:
    • que los datos generados sean públicos y no de la empresa que ofrece cada servicio, como ocurre en la actualidad,
    • analizar y extraer la información para mejorar los servicios públicos
    • poner a disposición del público en general los datos generados (Open data)
  • Infraestructura de información, comunicación y formación, imprescindible para que las actuaciones emprendidas sean conocidas, comprendidas y utilizadas por los habitantes del territorio, generando sentimiento de identidad y pertenencia al mismo.

Para que estas infraestructuras básicas de un territorio inteligente sean económicamente sostenibles, han de estar exentas de costes de licencias mensuales o anuales, y ser fácilmente operables y mantenibles por técnicos locales, para lo que deben estar basadas en protocolos, lenguajes y estándares abiertos de uso común.

 

La oportunidad de la renovación del alumbrado público

La necesaria búsqueda de la eficiencia energética, está provocando en todo el mundo la renovación de alumbrado público, sustituyendo las actuales luminarias de vapor de sodio por tecnología LED. Los sistemas de telegestión avanzada, permiten incrementar esa eficiencia a cotas superiores al 70% de ahorro energético, y son también la para generar Redes Inteligentes de Gestión, redes de comunicaciones multifuncionales de ámbito y propiedad municipal, como las descritas anteriormente, compuestas por tres capas interconectadas:

  • Red troncal de alto ancho de banda con tecnología WiFipara la monitorización de los centros de mando de la red de alumbrado, capaz de ofrecer servicios avanzados a los ciudadanos, como zonas WiFi de libre acceso a internet,
  • Sub-redes de baja tasa de datospara la telegestión punto a punto de las luminarias, convirtiéndolas en nodos de comunicaciones capaces de transmitir datos de otras redes de sensores, como las de lectura de contadores de agua y gas, sensores de llenado de contenedores de residuos urbanos, etc
  • Plataforma de Gestión del territorio, apta para la monitorización de cualquier dispositivo o servicio conectado a la red.
  1. Propuestas básicas para un nuevo modelo de financiación

Hasta aquí hemos respondido a tres de los cuatro retos planteados más arriba (modelo de actuación, apoyo al emprendimiento, uso de la nuevas tecnologías). Para afrontar el reto de un nuevo modelo de financiación, es necesario partir de dos premisas de cambio fundamentales:

  • pasar de un modelo basado en la financiación de medidas o actuaciones concretas a un modelo basado en la financiación de estrategias o planes de desarrollo locales o comarcales a medio y largo plazo,
  • diseñar un modelo de financiación que permita a las autoridades locales o comarcales disponer de la financiación cuando las estrategias o planes de desarrollo lo necesiten y no cuando al organismo financiador le venga bien.

Junto a ello, y más específicamente pensando en el reto de la despoblación proponemos las siguiente medidas:

  • Creación del “Fondo Despoblación”que agrupe las inversiones dedicadas específicamente a luchar contra la despoblación por parte de los distintos niveles de la Administración Pública (estatal, regional, provincial, comarcal)
  • Creación de la “Etiqueta España Despoblada”que discrimine positivamente a los municipios y entidades de zonas despobladas en las actuaciones de los distintos niveles de las administraciones públicas aunque no vayan específicamente dirigidas a luchar contra la despoblación. Se trataría de incorporar el impacto y la perspectiva demográfica en la elaboración de leyes, planes y programas de inversión, favoreciendo la redistribución territorial en favor de una mayor cohesión social, tal como recoge la Estrategia Nacional. Esta misma etiqueta serviría para que los actores locales (emprendedores, autónomos, empresas, asociaciones, etc) se beneficiaran de ayudas específicas en la fiscalidad, acceso a subvenciones y ayudas, etc.
  • Creación de una Agencia del Reto Demográficoy una red de colaboradores asociados que ejerzan de “Ventanilla Única del Reto Demográfico”, que permita asesorar, agilizar tramitaciones administrativas, ayudar en la elaboración de planes de desarrollo sostenible, e incluso tramitar y supervisar la financiación procedente del “Fondo Despoblación”. Entre las entidades colaboradoras se encontrarían, obviamente, los Grupos de Acción Local, pero deberían poderse incorporar asociaciones y consultoras especializadas con reconocida experiencia en el campo de la innovación y las nuevas tecnologías aplicadas al desarrollo territorial sostenible.
  • Diseño de “Planes o Estrategias de Desarrollo Inteligente”de ámbito local/comarcalque una vez avalados por la “Agencia del Reto Demográfico” o su red de colaboradores asociados, den derecho a un “Ticket Despoblación” plurianual para la financiación -a cargo del “Fondo Despoblación”- de las actuaciones contenidas en dichos planes locales/comarcales.
  • Integración de la Estrategia del Reto Demográfico con los planes europeos “Smart Villages”.La Unión Europea está en pleno proceso de redefinición de sus políticas de desarrollo rural y una de sus líneas de actuación preferente serán los denominados proyectos Smart Villages, en los que las nuevas tecnologías  se utilizan como herramienta clave para el desarrollo territorial sostenible, y que previsiblemente contarán con una financiación específica.

La cuantía del “Ticket Despoblación” estaría en función de la puntuación obtenida por los “Planes o Estrategias de Desarrollo Inteligente” con arreglo a diferentes criterios, entre los cuales debería encontrarse:

    • la utilización de la metodología “Proyectos Motor – Escenarios de Emprendimiento” que clasifica las actuaciones previstas en función de su capacidad de atraer emprendimiento asociado.
    • la sostenibilidad social, ambiental y económica de las propuestas contenidas en los Planes.
    • la utilización de herramientas innovadoras, y especialmente tecnologías abiertas y multifuncionales libres de licencias, que facilitan su utilización y mantenimiento por cualquier servicio técnico local asegurando su sostenibilidad económica.
    • alineamiento con las políticas europeas Smart Villages/Territorios Inteligentes

Una vez aprobado, el Ticket Despoblación, permitiría a los ayuntamientos disponer de financiación a corto y medio plazo para acometer las actuaciones incluidas en su Plan, sin la variabilidad e inseguridad de las ayudas actuales.

 

(1)https://enrd.ec.europa.eu/smart-and-competitive-rural-areas/smart-villages/smart-villages-portal_en

(2) https://zwitproject.es/la-ciudad-de-paris-modelo-de-desarrollo-rural/

(3) https://zwitproject.es/renovacion-alumbrado-publico-territoriosinteligentes/

 

Por Raul Santos

Smart Villages

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