Editorial

Prioridades del Turismo frente al Cambio Disruptivo del siglo XXI

Si bien no soy ningún interlocutor ni representante del sector turístico, me atrevo a exponer cuales deberían ser las prioridades que deben tenerse en cuenta en este siglo como respuesta al cambio disruptivo que es esta teniendo y que podrá incrementar su impacto.

Existe el dicho que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Pues en este caso la ley parece muy evidente y para los que todavía tengan dudas, no lo crean o simplemente les parezca ajeno o lejano a su negocio o trabajo, me gustaría comunicarles que más pronto que tarde lo sufrirán en su cuenta de resultados, si no son capaces de atreverse a actuar de forma más contundente que hasta ahora.

Por ahora parece y es un síntoma detectado, que hay un cierto o quizás bastante conformismo con acciones puntuales, más cercanas al marketing emocional y al green-washing, pensando que son inversiones más baratas, pero sin tener en cuenta las cada vez, más exigentes expectativas de la demanda.

La tremenda disrupción en la que nos encontramos está produciendo cambios muy drásticos en la demanda, tanto en intensidad como en su velocidad y por tanto exigiendo a la oferta turística una respuesta más inmediata, convirtiendo ésta en un factor de competitividad.

Lo cierto es que desde hace unos años, gracias a las TICs, la velocidad e impacto de comunicación es tremenda y esto provoca sin duda alguna, que la realidad se quede corta frente a la percepción de la misma, que es lo que realmente se adquiere.

Cuando se está hablando del incremento de temperaturas este año, la realidad es que la media de temperaturas anuales en estas últimas décadas ha aumentado mas allá de lo normal, pero la imagen percibida por los consumidores es los 63 ºC de Kuwait, los paisajes semidesérticos o muy áridos de hasta hace poco zonas verdes, las posibles pero cercanas invasiones de insectos transmisores de enfermedades graves en los destinos y sus hinterlands, la descongelación exagerada (Por su intensidad y tiempo) de Groenlandia, la alarmante pérdida de biodiversidad y por otro lado las inundaciones en Asia, aunque también en Europa y los Estados Unidos, o incluso la presencia de nieve todavía en Junio, en ciertas estaciones de esquí de Austria y EEUU y podría seguir enumerando imágenes de acontecimientos que impactan diariamente en los potenciales clientes de la oferta turística.

          Parece que lo que era una ficción, hace 2 o 3 décadas, la realidad actual la supera, con creces.

Hace años ya se hablaba de la gestión de la incertidumbre, con la que habría que convivir permanentemente y es cierto, pero se puede hacer mucho por mejorar la situación y se hace, aun a pequeña escala, porque muchos haciendo lo mismo causa un gran impacto, como mencione en la teoría del mosquito.

Otra de las prioridades de actuación, debería ser la híper-saturación turística, por ahora puntual en tiempo y espacio, pero es evidente que con una masa de unos 2.500 millones de turistas en el mundo, dejara de ser una serie de impactos atomizados y terminara generalizándose, porque es obvio que el low-cost y la tipología del turista de masas, aunque sean anti-turistas, va a seguir creciendo y con un ratio elevado. Lo cual implica una amenaza clara e intensa en el deterioro mas rápido de los recursos asociados al Patrimonio Natural, Cultural y Social de cada destino turístico.

Es muy evidente que se precisa, con urgencia unas políticas encaminadas a cambiar las políticas públicas y privadas del turismo, donde el éxito y objetivos dejen de medirse por el número de turistas, sino por el beneficio neto de la actividad, lo que implica incluir en la ecuación los costes de cada operación, ya sean privados o públicos y con un planteamiento de horizonte al menos a medio plazo.

        En la tecnología ocurre como en la sostenibilidad, que se plantea como objetivo, en vez de como herramienta para llegar al objetivo

Por supuesto no se puede dejar de lado la prioridad de la transformación digital, que está produciendo un cambio drástico en los modelos de gestión, pero que todavía muchos confunden como un objetivo y no lo ven como un instrumento o herramienta muy eficiente si se tienen claro los objetivos y ese horizonte al que se quiere llegar.

En la tecnología ocurre como en la sostenibilidad, que se plantea como objetivo, en vez de como herramienta para llegar al objetivo marcado, aunque mucha gente todavía no lo sabe y por ende confunden herramientas con objetivos.

Entremos en debate, que realmente se necesita.

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura-org

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