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La Eurocámara declara la emergencia climática

Europa es el primer continente donde se aprueba una resolución advirtiendo de la necesidad de actuar con celeridad

Europa dota de solemnidad a la ambiciosa agenda con que pretende combatir el preocupante deterioro del medio ambiente. El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves con 429 votos a favor, 225 en contra y 19 abstenciones una resolución en la que señala que el planeta vive una “emergencia climática”. La declaración pretende convertirse en una llamada de atención a la clase política europea para que redoble los esfuerzos para frenar el calentamiento global, así como transmitir a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes que se han manifestado en las calles de todo el continente, la idea de que su clamor ha sido escuchado.

Los eurodiputados también acordaron en paralelo pedir a la Comisión Europea que eleve el objetivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono para 2030 del 40 al 55% respecto a 1990, un paso intermedio que consideran necesario para alcanzar la neutralidad climática en 2050. También instaron a Bruselas a evaluar el impacto ambiental de cada propuesta de ley para asegurarse de que son compatibles con la meta de contener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 grados respecto a niveles preindustriales, el límite que fija el Acuerdo de París.

El momento elegido por los eurodiputados para hacer esa doble arenga difícilmente podía ser más propicio. Esta semana se conoció que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósferamarcó un nuevo récord en 2018. La cumbre del clima de Madrid empieza en solo unos días. Y la nueva Comisión Europea encabezada por la alemana Ursula Von der Leyen cuyo primer viaje oficial será precisamente a Madrid para asistir al evento—apenas va a echar a andar equipada de un potente programa verde bajo la etiqueta del llamado Green Deal.

La adopción de la fórmula “emergencia climática”, muy utilizada por la activista juvenil Greta Thunberg, no ha estado exenta de controversia. La propuesta nació de Pascal Canfin, eurodiputado francés enrolado en Renew Europe, el partido de Emmanuel Macron. Los Verdes, celosos por mantener la hegemonía del discurso en defensa del medio ambiente en un momento en que otros partidos empiezan a asumir gran parte de su ideario, vieron en su iniciativa un ejercicio de relaciones públicas carente de fondo, y lanzaron su propia resolución.

La división del hemiciclo amenazaba con acabar tumbando ambas propuestas, lo que habría supuesto un fracaso sin paliativos. Su impulsor así lo advirtió llamando a dejar a un lado los partidismos. “Que Europa declare el estado de emergencia climática es simbólico. Pero si no votamos a favor el mensaje sería terrible. Hago un llamamiento a la responsabilidad de cada uno de los eurodiputados”, emplazó Canfin, exdirigente de Los Verdes y de la ONG WWF antes de unirse a las filas de Macron, y por tanto nada sospechoso de ser un advenedizo. Finalmente, se llegó a un consenso para fusionar ideas, y la resolución aprobada en Estrasburgo llevó el sello conjunto de liberales, socialistas y verdes.

Las diferencias se centraban en algunos casos más en la superficie que en el fondo . El Grupo Popular Europeo admitía que la humanidad se acerca “al punto de no retorno”, pero para dar su apoyo reclamaba sustituir la palabra “emergencia” por “urgencia”, una forma rebajar un nivel de alarma que consideran exagerado. “Emergencia daría a entender que se trata de una situación de pánico generalizado o estado de excepción. Y no necesitamos caer en el pánico, necesitamos actuar y que el resto del mundo actúe”, insistió un europarlamentario popular en el debate previo. A la hora de votar, los populares no se pusieron de acuerdo, y el grupo se partió prácticamente por la mitad, con los representantes españoles del PP votando a favor de declarar la emergencia climática.

Más a la derecha, el grupo de los Conservadores y Reformistas aludió a la soledad europea en materia climática para ningunear la declaración. “Esto no sirve. China, India y EE UU no están haciendo nada, por lo que el esfuerzo de Europa es totalmente inútil”, alertaba pesimista el eurodiputado Pietro Fiocchi. La formación es un batiburrillo de partidos escorados a la derecha que abarca de los nacionalistas flamencos afines a Carles Puigdemont a la española Vox, e igual que el resto de la extrema derecha, se decantaron por votar abrumadoramente en contra de la declaración.

Pese a las reticencias, una amplia mayoría de los europarlamentarios suscribía la idea de fondo de que es necesario tomar medidas contra el cambio climático. Pero eso no facilitó las cosas, ni siquiera con el grupo de Los Verdes, que advirtió en las horas previas del riesgo de que todo quede en mera palabrería. “Será histórico si declaramos la emergencia climática, pero luego tendremos que actuar en consecuencia. Podemos declarar emergencias climáticas, pero la gente nos pide acciones, no declaraciones. Ya tenemos suficientes declaraciones vacías”, afirmó su copresidente, el holandés Bas Eickhout.

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