El Chocó Andino de Pichincha, reserva de la biosfera Unesco

El Chocó Andino de Pichincha, reserva de la biosfera Unesco

A 45 minutos hacia el noroccidente de la ciudad de Quito, la capital de Ecuador, se encuentra un paraíso natural poco conocido pero incomparable: el Chocó Andino de Pichincha. Un área protegida que, en julio de 2018, fue declarada la séptima Reserva de Biósfera por la UNESCO. Esta zona busca demostrar al mundo que es posible tener una relación de armonía entre desarrollo y conservación.El Chocó Andino tiene una extensión total de 286.805 hectáreas y se extiende en tres áreas: Quito, Pedro Vicente Maldonado y San Miguel de los Bancos.El Distrito Metropolitano de Quito constituye el escenario para admirar este santuario natural, ya que alberga el 83% de la diversidad de este extenso bosque húmedo, que cuenta con diferentes zonas diferenciadas como el Parque Nacional de la Reserva Geobotánica del Pululahua, tres Áreas de conservación y uso sostenible, cinco cuencas hídricas de las cuales se benefician más de 900.000 personas, nueve bosques protectores, más de seis reservas privadas y 12 tipos de bosques.El Chocó Andino acoge a más de 140 especies de anfibios y más de 270 especies de mamíferos, incluyendo el oso de anteojos, el puma, el olinguito y otras. Recorriendo su interior puedes encontrar más de 320 sitios arqueológicos de la cultura precolombina Yumbo, además de sorprenderte por sus 3.200 especies de plantas, es decir, el 15% de todas las especies de plantas del Ecuador.Dentro de esta zona se pueden realizar diferentes tipos de actividades como turismo de aventura, senderismo u observación de aves, entre otras. Si quieres descubrir la magia en Quito, no dejes de visitar este paraíso natural y disfrutar de la Reserva Geobotánica Pululahua, en Calacalí, donde se pueden realizar rutas en este volcán sin actividad que erupcionó hace 2400 años y que es uno de los dos volcanes habitados en el mundo. En este encantador lugar se pueden observar orquídeas, bromelias, helechos y aves como colibríes.A lo largo de la ruta se pueden observar atractivos naturales y culturales como cascadas y sitios arqueológicos de la cultura Yumbo. También se pueden realizar caminatas y actividades de aventura como descenso en cascadas o rafting y degustación de la gastronomía propia del sector.En San Miguel de Nono se encuentra la Reserva Verdecocha, donde se puede realizar senderismo, rutas a caballo y observar la flora y fauna endémicas del lugar. Otra opción es visitar la cascada Verdecocha, una laguna dentro de la misma reserva, donde se practica la pesca deportiva. Aquí también se encuentra la Reserva Yanacocha que posee diversidad de aves, más de 11 especies de colibríes, de los que se resalta el zamarrito pechinegro, ave emblemática de Quito.En pleno Bosque Nublado se encuentra la Reserva Orquideológica Pahuma, distinguida por su rica flora de más de 200 especies de orquídeas, y en la que se puede recorrer a pie para apreciar especies únicas como el gallo de la peña, carpinteros, tucanes y más. La reserva es también el hábitat perfecto para el oso de anteojos.Ubicado en la parroquia de Nanegal, el bosque protector Maquipucua cuenta con 1250 especies de plantas y gran variedad de orquídeas y bromelias. Este también es hábitat del oso de anteojos y un lugar idóneo para la observación de aves y animales nocturnos. Disfrutar de un baño en el río o alguna de sus cascadas o conocer cómo es el proceso de creación del café de altura, son algunas de las actividades que se pueden realizar allí.En la Reserva Santa Lucía, situada en Nanegal, se organizan rutas de senderismo y acampadas en el bosque, además de actividades de pesca, observación de aves, animales y paisajes, visitas a cascadas y al Río Grande, cultivo de hortalizas y verduras en huertos orgánicos, etc. Otro lugar de interés que se encuentra en esta área es la Cascada la Piragua, que cuenta con un sendero y un mirador.

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