Un siglo después, la vida renació en las islas Galápagos

Un siglo después, la vida renació en las islas Galápagos

Amenazadas por las ratas negras que se comían los huevos, hacía cien años que no nacían tortugas gigantes en la isla Pinzón en las Galápagos.

Ese roedor, presente en la isla de 1.789 hectáreas, provocó la disminución no solo de las tortugas sino de otras especies como la paloma de Galápagos, lagartijas y serpientes.

Las tortugas gigantes no pudieron nacer durante un siglo, pero con el control de las ratas, exterminadas con veneno, volvieron a criarse con éxito, reveló la agencia de prensa Efe.

Los expertos dispersaron un veneno por la isla, dijo Danny Rueda, director de Ecosistemas del Parque Nacional Galápagos. Ante el riesgo para el gavilán de Pinzón, capturaron los 12 que encontraron y los mantuvieron durante tres años en la cercana isla de Santa Cruz, para regresarlos ahora a su hábitat natural.

También se capturaron 41 aves llegadas de otras partes.

Ahora todas están en el proceso de readaptación: tras ser liberadas regresaron al mismo sitio donde habían sido capturadas.

Así fue que hace dos años detectaron tortuguitas nacidas en estado natural.

No se sabe cuántas ratas fueron eliminadas, pero ahora en la isla hay no solo tortugas gigantes pequeñas sino palomas, lagartijas de la lava y por primera vez en ocho años se detectaron 27 culebras en la isla.

Las ratas debieron llegar en los años 1800 en barcos de piratas y balleneros y hoy el reto es evitar que retornen.

En 1965 quedaban solo 20 tortugas gigantes y repatriaron 837 cuando tenían un tamaño suficiente para que no las devoraran las ratas.

Desde 2014 se repatrian más tortugas para poblar la isla ahora libre de la amenaza.

Se han encontrado, además, polluelos de gavilanes, sugiriendo que el éxito de la erradicación de los roedores fue total.

La tortuga gigante de Pinzón (Chelonoidis duncanensis) es endémica y la más pequeña entre las del archipiélago de las Galápagos, alimentándose de frutos silvestres y gramíneas.

Con el nacimiento de tortugas en su medio natural se espera asegurar la supervivencia de esta especie de las Testudinidae, que se encuentra en peligro de extinción.

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